miércoles, 7 de marzo de 2012

Te odio porque...

Te odio porque a todas horas pienso en ti y tú ni siquiera me recuerdas. Te odio porque no puedo olvidarte y tú no demuestras amarme. Te odio porque mi alma se ha quedado vacía de tanto amarte. Te odio porque te miro y aún me sonrojo. Te odio porque vive en mí un deseo que tú no sientes. Te odio porque todo mi amor es sólo indiferencia para ti. Te odio porque ni una lágrima te mereces y por ti las he llorado todas. Te odio porque mi locura por ti se queda en amargura. Te odio porque para mi fuiste todo y para ti yo no fui nada. Te odio sobre todo porque, aunque lo desearía, ni odiarte un poco puedo.

domingo, 4 de marzo de 2012

Camino de los sueños.

Llega un dia en el que te das cuenta de que ha merecido la pena llegar hasta ahi, que despues de tanto aguantar a dichas personas que siempre han querido amargarte la vida llegas a la meta, victorioso, con alguna herida, pero orgulloso de ti mismo porque has aprendido de tus propios errores y sabes que nunca mas volveras a tropezar con la misma piedra. A veces tenemos que perder a alguien para darnos cuenta de lo que significaba para nosotros. Otras veces, debemos darnos cuenta de quienes son y quienes no las personas  con las que debemos ir, y a veces nos confundimos y las personas que menos esperamos son las que de verdad nos convienen.
Solo se, que el camino que hay hasta esa lejana meta, ni es facil ni corto, pero merece la pena aguantar por el premio que hay a final.

viernes, 2 de marzo de 2012

Cicatrices, que nunca desaparecerán.

Cuando decidimos actuar, suelen ocurrir algunos excesos. Dice un antiguo refrán culinario: “no se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos”.
Cuando decidimos actuar, es natural que surjan conflictos esperados. Es natural que se produzcan heridas en el transcurso de estos conflictos. Las heridas pasan: sólo quedan las cicatrices.
Esto es una bendición; esas cicatrices se van a quedar con nosotros el resto de nuestra vida, y van a sernos de mucha ayuda. Si en algún momento por comodidad o por cualquier otra razón, la voluntad de volver al pasado fuera grande, bastará con que las miremos.
..Las cicatrices nos van a mostrar las marcas de las esposas, nos van a recordar los horrores de la prisión y nos harán ir hacia adelante.

lunes, 27 de febrero de 2012

Que hablen mal de uno es terrible.

Piensas como será. Le das vueltas una y otra vez, alterando el escenario en cada ocasión, pero en el fondo no crees que te vaya a pasar nunca, porque siemrpe es a otro a quien le sucede, no a ti.
En el mundo yo era sólo una persona más, pero anhelaba ser el mundo para una persona.
Que pase lo que tenga que pasar.Creer en ello puede ser bueno y no tan bueno. Puede servir de consuelo cuando nos cuesta asimilar o dar explicación a un suceso. Pero también puede des poseernos por completo de toda voluntad, pues nos exime de responsabilidad. Si todo sale a pedir de boca, entonces el empeño para conseguirlo habrá de sido inutil porque lo que fuera que tenía que pasar de todas formas, con o sin nuestra intervención.

lunes, 6 de febrero de 2012

Una herida que nunca cicatrizará.

Esa lanza me ha abierto una herida que no se ha cerrado. De verdad intento olvidar. Intento no escuchar. Pero, de repente, cuando menos me lo espero, todo lo que han dicho, todo lo que han escrito -todo lo que he visto, todo lo que he oído, todo lo que he leído- y todo lo que me imagino que seguirán dicciendo, aparece de pronto en medio de mi cerebro y ocupa todo el espacio. Palabras, palabras, palabras, palabras que forman una enorme bola que se expande por mi cabeza, que baja por mi garganta, la cierra y no deja pasar el aire a mis pulmones. Las palabras hacen que todo vuelva a ser real, la bola en mi garganta también se hace real y entonces ya no puedo respirar. ¿Sabes que hago entonces, cuando estoy a punto de ahogarme? Entonces digo tu nombre. Muchas veces. Y en voz baja, porque al principio casi ni me sale la voz. Te vas a reír, pero tengo una teoría: si piensas mucho en una persona que te quiere, esa persona lo nota. Entonces, cuando te pienso y te nombro, pienso que tú me piensas, y la bola se disuelve y el aire vuelve a circular. Pero sé que esto es un apaño, que la bola de palabras volverá. Y con las palabras, volverá todo. La rabia, la vergüenza, la pena... Mientras tanto, sobrevivo. Aunque sé que esto es como la chistera del mago: Puedes fingir que no hay nada dentro, pero sabes que ahí, tras un pañuelo blanco, esta latiendo una paloma. Y puede salir en cualquier momento. Con una gran diferencia. Lo que sale de esta maldita chistera no es una paloma, es un buitre. Huele la sangre de mi herida abierta. Sale de vez en cuando, como por arte de magia, y la picotea un poco. Así no me va a cicatrizar nunca.

domingo, 29 de enero de 2012

Por esa pequeña sonrisa

Y saber que en ese momento estarás, en ese momento en el que no me apetece nada más que llorar, en el que harás todo lo posible para evitar ver una lágrima en mis ojos, en el que cogerás mis labios con tus manos y me los pondrás de esa forma tan peculiar, que consigue sacarme aunque sea, una pequeña sonrisa.

Tan solo una milésima...

Y en un flash de unas milésimas de segundo, recuerdo el frío que pasábamos, el calor que me dabas, las gotas en nuestras caras, mi pelo destrozado, tu sonrisa dibujada, los cristales empapados, nosotros debajo de unos árboles, la gente corriendo, pero todo, junto a ti. Aunque claro, todo esto solo en unas milésimas de segundo.