Y lo sientes, miras hacia atrás, y te das cuenta que no ha pasado tanto tiempo. No el suficiente para borrar cada una de esas profundas huellas que te quedaron marcados, muy adentro. Nunca hubieras imaginado que fueses tan débil, tú misma pensabas que eras como la "dama de hierro" que nada ni nadie podría vencerte. Y mira por dónde, que ahora te vences tu sola por pequeños detalles que aunque son invisibles a la vista, no lo son para el alma. Detrás de esos detalles, hay grandes personas, que aunque sabes que no se han ido para siempre, no volverás a tenerlos de la misma manera en tu vida. Nunca volverán a desempeñar la misma función, por mucho que necesites que sea así. Las cosas hay que aceptarlas como vienen, pero... ¿y si no crees que sea lo justo? ¿Si quieres con todas tus fuerzas arreglar los errores del pasado para que nunca más tengas que volver la vista atrás? Inténtalo, todas las veces que puedas. Y te darás cuenta que si querían intentarlo 1000 veces, sólo tendrás fuerza para intentarlo 100. Porque cada intento fallido, te restará un poco de ilusión para seguir. Y ten cuidado si te sale bien, porque las segundas oportunidades no suelen funcionar, a no ser que hayas salido de una película de Hollywood donde todo se arregla, al final. Las cosas buenas no deberían cambiar nunca, porque cuando faltan, te hacen sentir incompleto.
domingo, 20 de abril de 2014
viernes, 13 de septiembre de 2013
Dance for life.
Bailar. Qué sencillo parece, ¿eh? Y lo es, cuando lo haces con el corazón. Cuando bailas lo que sientes y sientes lo que bailas. No es sólo hacer los pasos que te marcan sin salirte de los tiempos, es salirte alguna vez de las vías en las que estás encarrilado, y desahogarte haciendo lo que más amas. Son movimientos unidos a un sentimiento, y eso lo hace aún más grande. Respira, cierra los ojos y déjate llevar, que tus pies se muevan y contagien al resto del cuerpo. Las pequeñas cosas como ésta hacen de tu hobbie, tu vida. Sólo baila, baila, baila, baila hasta que no puedas más, y cuando eso ocurra, baila otra vez. Quién sabe hasta cuando podremos disfrutar de ese privilegio. Nunca es demasiado.
¿Se llama madurar?
Llega un momento en tu vida en el que lo ves todo claro, sabes quién eres, quién merece la pena, quién no, lo que quieres hacer con tu futuro y hasta la persona con la que quieres disfrutarlo. Entonces, cuándo eso está pasando por tu cabeza, te das cuenta de que ya no eras la chica que iba a clase a estudiar sólo porque te obligaban tus padres y miraba a cada chico guapo que pasaba cómo si fuera a fijarse en ti. Ahora quieres lo mejor para ti, para los tuyos. Si entra alguien en tu vida, bienvenido sea, y si se va, 'bon voyage'. Si hay alguien que ya no está en tu vida, es por algo, no te preocupes, ya vendrá gente mejor. Porque nos quedan muchas personas por conocer y muchas lecciones que aprender, pero sin daño no se aprende, y si no se aprende siempre estarás sumergida en la misma inocencia que cuando tenías cinco años.
viernes, 24 de mayo de 2013
jueves, 9 de mayo de 2013
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





